lunes, 20 de febrero de 2017

Un poco más

Ya sé que no puedes oirme, que no puedes leerme, que no puedes mirarme a los ojos. Ya sé que estamos tan lejos que no llego a alcanzar ni la mínima sombra de tu cuerpo. No consigo entenderte, tampoco me acostumbro a estar sin ti. ¿Pero qué debo hacer si estamos tan cerca, pero a su vez tan lejos?
Mi corazón busca un pequeño recuerdo olvidado. Quiere curar la herida que dejaste cuando te fuiste, aunque, quizás, ahora se haya transformado en un rasguño sin apenas apariencia. Quiero entenderte, y a la vez, quiero olvidarte. ¿No sería más fácil que no nos hubiéramos conocido? Quizás sean las cosas del destino; amar a una persona que no pueda ser correspondida. Enamorarse de alguien que se siente tan lejos.
Porque, de verdad, quiero amarte sin esconderme. Tonta y libremente. Abrazarnos, salvajes, en el sofá que tanto nos atrapaba cuando volvías cada mañana. Notar tus caricias sobre mi espalda, de manera lenta, pausada. Sentir tus labios rozar mi piel desnuda.
Sí, mi piel aún erizada sigue sintiendo todos esos movimientos junto a ti.
Porque te quiero. No puedo evitarlo, es un deseo irreparable que debo controlar. Es una bomba a contrareloj que hay que desactivar. Porque te quiero desde el día que me miraste a los ojos y sentí ese “nosequé” recorrer hasta la última parte de mi cuerpo. Esas miradas discretas, esas sonrisas cómplices; el simple  roce de mis manos peinar cariñosamente tu cabello.
Claro que me enamoré. Locamente. Pero no ese amor obseso; sin esa necesidad de control. Un amor joven, fluido, sin dueños. Un amor confiado, sin vergüenza, sin rencor. Pausado y cariñoso. Un sentimiento libre que aflora en mi interior sin maldad.
Y como tal amor debo dejarte ir, porque te quiero, porque te amo más que a mi propio egoísmo.
Ya no me oyes, no me lees. Ya no puedes verme. Y sin embargo, nuestras almas siguen unidas en la distancia. Quizás llegue el momento en que nos encontremos, o quizás mi corazón acabe acostumbrándose al olvido.

Aún no lo sé, pero por ahora, creo que seguiré queriéndote un poco más. 

Eva Lermas F.

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