viernes, 1 de abril de 2016

Sabor a fresa

No sabía que sus golpes                     
pudiendo saber a fresas
serían tan dolorosos y,
a su vez, con tanta belleza.
¿Cuándo fue la última vez                 
que me dijiste “te quiero”?
Todos los días de mi vida.
Un “te quiero” que mataba,
que me destruía por dentro.
¿Cómo no me di cuenta                     
que tu amor era posesión?
Que tus besos eran veneno
envueltos en lindas rosas blancas.
Una vida llena de cariño,
orgullo sobre mi totalidad:                 
“Cariño eres lo mejor que
me ha pasado en la vida”.
Pero no sabía que tales golpes
sabiendo a chocolate entre mis labios
pudieran ser tan dolorosos.                
Y no me di cuenta,
que poco a poco,
iba siendo tuya por completo.
Que esos “te quiero”,
que esos besos con sabor a fresas                
me apartarían de tu lado.
Porque más que acercarme a ti
me apartaban a la cruel realidad.
Porque no sabía que la palabra “te quiero”
tendría tan grande significado                       

cuanto más lejos estaba de tu lado.

Lara Evems

No hay comentarios:

Publicar un comentario