miércoles, 24 de febrero de 2016

Hija mía



-No llores hija mía, no lo hagas. No vale la pena llorar por otra persona, ni si quiera por ti misma. Tienes derecho a desahogarte, cierto es, que si quieres llorar lo hagas. Pero no te acostumbres. Hazlo un día, dos o incluso un mes. Pero que nunca dure más de tal fecha, puesto que pasará de ser un desahogo a una enfermedad. ¡Y las enfermedades son más difíciles de curar! Hazme caso hija mía, que tu madre entiende de estas cosas. ¿Crees que a mi no me han ocurrido tales sucesos? ¡Incluso peores! Pero mírame, aquí estoy, luchando a contracorriente. Peleando por mis hijos y, espero, que por mis futuros nietos.

No llores hija mía, porque la vida sigue. Y todo este tiempo que pases llorando acabará pereciendo. ¡Y no volverá! Pues el tiempo nunca vuelve. Siempre esperas al mejor momento, pero... no te das cuenta que los mejores momentos los estás desperdiciando mientras esperas algo que nunca llegará.

No llores, porque por cada gota que cae por tus mejillas, es una gota menos de felicidad.

Lara Evems


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