miércoles, 3 de febrero de 2016

Érase una vez un país de indecisos...


No quiero alarmaros, pero, ¿os habéis fijado cuánto destape informativo existe en estos momentos en relación con la política? 
No paramos de ver en los medios comunicativos toda la corrupción que han ido tramando X partidos, que si tal individuo no quiere hacer pacto con otro tal... ¿en realidad nos importa tanto?

No quiero decir que estos temas no sean importantes, pero, ¿habéis pensado que si hubiéramos elegido bien desde el principio todo esto no habría pasado? Da igual de qué partido seamos, lo importante es tener un líder que trate a los ciudadanos como a sus iguales, que nos ayude (que para eso les hemos votado), y si no es mucho pedir, que no cambie todas las leyes/reglas/normas, etc, a su beneficio. 

No es tan difícil votar a un presidente, ¿o sí? Haced el favor de dejar las siglas a un lado. Ya seáis del PP, del PSOE, de PODEMOS o de quién os de la gana. Hay que votar a la persona y no a las siglas. Está claro que todos los partidos amañan a su antojo las cifras y mientas, ¡Claro que mienten! En eso consiste la política, en mentir, en atraen a los ciudadanos y convencerlos de quien es peor.

Ups... espera, no. La política no significa eso... En época clásica los políticos no cobraban por hacer su papel, puesto que eran elegidos por y para el pueblo. Además, no estaban en el poder más de dos años y nunca debían repetir, ya que afirmaban que "el poder se sube a la cabeza" (frase hecha bien utilizada para que todos nos entendamos).

Sinceramente, no estamos ante una democracia real, sino, más bien, una "oligarquía", también frecuente en la sociedad Clásica. En la antigua Grecia predominaban dos sistemas políticos, la Democracia tan bien conocida (según como se mire) y la Oligarquía. Ésta consistía en el control del poder por parte de unos pocos, los de una misma condición social superior al resto de la población. 
¿No os suena de algo esta descripción? 

En pleno siglo XXI y que sigamos siendo los mismos burros que antaño; que solo miremos nuestro propio beneficio en lugar de la mayoría; que sigamos votando a los mismos individuos de siempre sin mirar si hacen lo correcto, en vez de mirar los actos de las personas. No votéis a un partido por el hecho de votar, no votéis solo por la inercia de haber votado siempre al mismo. 

Los españoles no somos todos iguales, y está 100% demostrado. 

Si los partidos hicieran lo correcto no se echarían pestes unos de otros, sino que intentarían arreglar el país. No hablarían quién lo hizo peor, sino que daría soluciones para mejorar lo que es necesario arreglar. Si nosotros, los ciudadanos españoles no fuéramos tan ignorantes, sabríamos realmente a quien votar y no tendríamos dudas. Si hiciéramos lo correcto no habrían tantos partidos sin sentido pululando en el Gobierno.

A mí, personalmente, hay una frase que me encanta (nótese la ironía): "Hacienda somos todos". Pero creo que voy a modificarla un poco a mi antojo, si me lo permitís: "Corrupción somos todos, deudas somos todos, y el dinero para el bolsillo es para uno solo."

Lara Evems

1 comentario:

  1. Nos creemos inteligentes y para nada un animal que no es capaz de trabajar por el bien de su especie puede serlo. Si fueramos inteligentes mañana no habria hambre. Si fueramos inteligentes mañana tendriamos todos donde vivir sin distinguirnos por raza o por lugar de nacimiento. Si fueramos inteligentes desarrollariamos tencnologias y medicinas por el bien de la humanidad y al alcance de todos sin cobrar. Si fueramos inteligentes no bloqueariamos medicinas que pueden salvar vidas por temor a perder dinero vendiendo otras menos eficaces. Si fueramos inteligentes no especulariamos con la vida humana y trabajariamos por conservar un planeta sano para las proximas generaciones. Todo eso si fueramo inteligentes. Lamentablemente tenemos mucho que aprender de insectos que tenemos tan poco considerados como las hormigas... Ser grande no te hace más inteligente que los demás

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