jueves, 27 de agosto de 2015

Una soleada lejanía, capítulo 1

CAPÍTULO 1

"Dolor. Espera. Sufrimiento.
No comprendo por qué deben suceder de esta manera las cosas.
¿Me merezco la vida que llevo? 
El Destino, sí.
No cabe duda que el Destino ordena mi camino y desorganiza mi mente con tal de no obtener lo que deseo.
Supongo que mi camino será cualquier otro que el que pretendía en un principio..."

María dejó a un lado su blog de notas. Lo colocó sobre una piedra con trazas verdes mohosas que daban un toque salvaje al ambiente. Miró hacia el horizonte y respiró profundamente. Cerró sus preciosos ojos, aún hinchados por las lágrimas derramadas, y visualizó el valle. Grandioso. Exuberante. Verdaderamente hermoso. Este paisaje tenía la energía de apoderarse de ella con tan solo mirar una mínima parte del mismo.

"No pienses María. Todo irá bien. Todo saldrá bien."

Intentó incorporarse entre la verde hierba que la atrapaba cómodamente.  Suspiró.

"Quizás mi cuerpo me esté pidiendo quedarme un rato más sentada junto al árbol. Creo recordar que es bueno que respire aire puro. Estar en contacto con la naturaleza me vendrá bien..."

Deseaba profundamente quedarse allí sentada. Sin moverse. Sin pensar. Sólo escuchando los pájaros cantar melodiosamente. El arroyo se reía acuosamente, y salpicaba a todo aquel que se le acercara. La brisa le rozaba el cuerpo, provocando pequeñas descargas eléctricas. Su piel se erizaba al son del viento que bailaba de manera lenta pero armoniosa, ladeando las pequeñas hojas que sobresalían de los arboledos.


Y aun así, toda aquella belleza que se le aparecía ante sus ojos acababa por parecerle fría, distante, vacía... sin vida. Como todo aquello que nace, acaba desapareciendo sin dejar rastro, sin haber dejado huella en su camino. María, como aquella naturaleza, se sentía distante, vacía, pues había recibido una carta que había ocasionado un cambio de rumbo en el tránsito de su vida.

Lara Evems

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