lunes, 24 de agosto de 2015

Me llamo Olvido

Es extraño...

Siento que algo me oprime. Es una sensación extrañamente familiar. Aun así, no puedo llorar, las lágrimas no tienen suficiente fuerza para brotar de mi oscuro interior y rozar estas pobres mejillas. 
No creo que pueda mencionar una palabra que sea coherente... mi mente va mucho más acelerada que mi propio cuerpo. Pero debo intentarlo. Balbucear, un pequeño movimiento, quiero ser atendido. Sin embargo, mis últimos esfuerzos por llamar la atención provocan otro tipo de comportamiento. ¿Puede que me hayan atado de pies y manos?

Me siento solo. Nadie me comprende. Por ahora, nadie me aporta esa seguridad que tanto necesito.
Tengo miedo... ¿Será normal? Parece que seguiré en esta soledad un tiempo más. He oído que acabaré olvidando todo lo que quiero, ¡pero yo no deseo eso! Estoy desesperado ¿Cómo podré remediarlo?

Acaba de entrar una joven con su interminable sonrisa. No recuerdo quien es, pero mi corazón toma el mando, siente por mi. Parece que tenía un gran aprecio por ella. Incluso me habla con cariño. Me está dando esa seguridad que tanto anhelaba. ¿Será porque ya es demasiado tarde? Realizo un intento por abrazarla, quiero decirle cuánto la quiero. Pero otras personas que se situaban en la sala solo saben apretarme más las muñecas y los tobillos. Quieren que me tome la medicación. ¡No entienden que no quiero más pastillas! Solo quiero estar con aquellas personas a las que recordaba, aquéllas con las que me sentía seguro, con las que reía, con las que disfrutaba de la vida. Pero aún no han venido. ¿Dónde estarán? Quizás sean todas éstas que están enfrente mía.

No puedo recordarlo...

Decaigo lentamente. Mi visión se oscurece junto al resto del cuerpo. No puedo luchar más por una causa que no puedo controlar. Estoy muy cansado. Quizás sea hora de rendirse y ser libre. Quizás deba irme para que estas personas que se hacen llamar mi familia puedan dejar de sufrir... por mi. 

"Quiéreme. Aunque duela. Aunque no te reconozca. Quiéreme. Por lo que fui, por lo que podría haber sido. No tomes en cuenta mis habladurías, mis acciones, mientras estaba en este trance llamado Olvido. Sabes que te adoro. Puede que mi mente te haya olvidado, pero mi corazón siempre estará junto a ti. 

No lloréis por mi. No vale la pena. Yo asumiré las culpas, las lágrimas, los gritos... Pero a cambio quiero una cosa. No me olvidéis vosotros a mi, porque yo no tuve elección. Ayudarme, protegerme. Necesito ayuda, y no puedo pedirla. Abrazadme, arropadme. Haced que vuelva a ser yo mismo hasta el día de mi despedida. Seguid tratándome como siempre. Como si aún os recordara. Intentad que siga sintiéndome persona un día más, hasta que mi alma no pueda más. Hasta que mi corazón deje de recordaros, de sentiros.

Mientras tanto, queredme, pues vosotros podéis recordar como era desde mi juventud..."

Lara Evems

1 comentario:

  1. Precioso, s eme saltan la slagrimas. El final es muy emotivo, no se puede ni explicar lo que se siente.

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