jueves, 21 de mayo de 2015

El fin de una lucha

21/1/2010

  Creía que había hallado la felicidad hasta que los encontré. Un abismo aparecía ante mí constantemente, provocando espirales internos. Vértigos… dolor de cabeza… ¿estrés? Estos síntomas eran habituales en mi persona, en mi salud. Sabía que estaba enferma. Sabía que poco a poco todo se iría al garete. Sabía, ante todo, que tendría que estar medicándome de por vida. Y todas estas sensaciones me provocaban angustia, malestar. Me sentía entristecida… Abandonada por todos a los que consideraba amistades. Comencé mi encierro interno, creyendo que así huiría de todas estas emociones. Pero las huellas se apoderaban de mí, recordando vidas pasadas. Recordando todos los momentos fantásticos que viví junto a estas personas.
  Estaba claro que acabaría abandonando esta vida, tarde o temprano, como lo habían hecho mis abuelos, mis antepasados... La vida era así, rápida, concisa e inexplicable. Y debía vivirla al máximo.
No sabía cuánto tiempo me quedaba; el cáncer que me detectaron hace unos meses parecía que avanzaba a gran velocidad. ¿Podría, en realidad, disfrutar de los pocos meses que me quedaban?

25/2/2010

  Ya ha pasado un mes desde que escribí la última vez. La quimioerapia no ha funcionado, parece que se resiste, activamente, a desaparecer de mi cuerpo. Pero sigo teniendo esperanzas… Personas a las que creía haber perdido están a mi lado. ¿Seguirán estando cuando acabe la recta final? No lo sé… Solo puedo decir que debo disfrutar el día a día y esperar. Una larga espera que no sé cuándo acabará. ¿Tendré una segunda oportunidad?

30/4/2010
  Creo que debo considerar comenzar con una nueva terapia, una más natural. Me han comentado que la dieta es muy importante para mi recuperación. ¿Será eso verdad? Puedo intentarlo. Tampoco me cuesta nada… solo unos cuantos días, una simple pérdida que quizás mejore mi salud. Tengo tantos sueños que cumplir… tanto que vivir… ¿Por qué me ha ocurrido esto a mí?

26/6/2010
  Parece que mi nueva vida ha dado fruto a nuevas esperanzas en mi salud. Puedo considerar que he aprovechado el tiempo, cada momento de mi ser ha disfrutado de un futuro que quizás no disfrute, ¿o sí? En cualquier caso, creo que debería acabar aquí. Lo que tenga que ocurrir, ocurrirá. No puedo luchar contra un destino impuesto por la naturaleza. Aun así, sigo teniendo esperanzas de mi mejoría.
Este es el diario de una lucha, que quizás gane o no, pero plasma una valentía, una decisión por mejorar, unas ganas de vivir. Todo aquel que lo lea será recompensado con mi positividad, con mi fuerza, y sobre todo con mi alma.

  Aquí se cierra un capítulo de mi vida. Aquí acabará una triste historia para dar comienzo a una llena de alegría y bienaventuranza.


Lara Evems

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