miércoles, 27 de mayo de 2015

El amor siempre traiciona

No eras el jefe de mi camada, no tenías importancia en mi vida. Pero un día me impresionaste; acabaste por ser alguien importante en mi vida. No quería que esto sucediera, pero ocurrió. Mi vida cambió radicalmente al verte, al sentirte, al escucharte… Sucedió una catástrofe, un argumento de ser, una ilusión en la vida que no era capaz de hacer realidad. Aun así renaciste, entre tus propias cenizas, capaz de ser el dueño de una vida, una realidad que no era la tuya. E imperaste el mundo de mi persona, de mi ser.

Sin embargo, lejos de todas aquellas ilusiones, felicidad incrustada a base de mentiras, acepté que no me querías. Que todo aquello a lo que me había aferrado era ilusión, pantomima, un recreativo que fue capaz de poseer todos mis sentidos.

No sentí nada como aquella sensación de quererte, de amarte, a escondidas ante el mundo. Un silencio mutuo que solo nuestras miradas podían comprender. Un silencio, una pausa que sabíamos que llenaríamos ante las andanzas de nuestro amor. Pero no fue así, mentiras tras mentiras se suspendían en un hilo flotante, capaz de derrumbar cualquier realidad circundante. Un hilo transparente, el cual había sido construido por esa pareja de amantes, que lo habían dado todo ante su amor, pero absolutamente nada ante millones de ojos que los percibían.

No tenía solución aquel amorío, como tampoco lo tenía una realidad inventada por  unos ojos que fueron capaces de mentir ante toda la población.

Este amor estaba destinado a envejecer, a suprimirse al poco tiempo de empezar la historia. Una historia que parecía ser insolvente, pero que acabó por ser inaccesible por los amantes que la vivieron.

No puede retornar esta vieja historia de amor. No pueden cumplirse los sueños olvidados de estos dos viajeros que creyeron ser dioses y ocultaron su historia. Solo quedó de ellos una olvidada andanza de amor, cuyos labios saborearon la pasión que se tenían el uno al otro.

Nunca más se supo nada de éstos. Su historia acabó aquí, cuando él desconfió de su amor y ella no dio solución a este error.

Lara Evems


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