miércoles, 8 de abril de 2015

No corras, fiel amigo

Cálida, armoniosa, pero lúgubre,
raíces que brotan sin cesar,
sobre las nieblas matinales,
camina, rápido, de manera apresurada,
pero no caigas, pues sólo tendrás
una única oportunidad.
Y la niebla brilla entre los rayos
que temblorosos aparecen
entre un cielo amarronado.
Inútilmente parpadea,
intentando llamar la atención,
dando la alarma sobre la calidez
que podría brillar en el firmamento.
Debería no apresurarme,
pasear tranquilamente, por aquellas calles
que tan sombrías me parecían.
No corras, fiel amigo,
las raíces ya no brotan tan ágiles.
No te pauses, pero camine,
disfruta del firmamento
que cambia de color tan caprichosamente.
Completa la blanca historia,
no pierdas nada, amigo,
pues lo último que se pierde,

es la esperanza.

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