miércoles, 4 de marzo de 2015

Lulú

Su mirada me produjo más sensaciones de las que creía sentir. Nunca había visto y experimentado nada parecido. Esos ojos color caramelo tan grandiosos, tan suplicantes y llenos de cariño. Me atraparon en el instante en que nuestras miradas se enlazaron en aquel momento. Me atrajeron rápidamente, dotándome de tristeza, melancolía. ¿No había sido mi mejor amiga durante todos estos años? Cuidándome, protegiéndome, animándome. Y sus ojos, tan brillantes, me suplicaron clemencia; una última oportunidad.


Tomé la mejor decisión de mi vida. Mi perrita, a la que había adoptado años atrás, no sería abandonada otra vez.

Lara Evems

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