miércoles, 25 de febrero de 2015

Evolución de la literatura del Romanticismo en España

El Romanticismo es un movimiento tanto cultural como político originado en Alemania a finales del siglo XVIII. Esta nueva tendencia surge como reacción ante el racionalismo del movimiento anterior. Para los románticos, la libertad será su máxima fuerza, tema principal, junto al sentimentalismo, en las obras de esta época. En cuanto a los factores socioeconómicos predomina el triunfo de la burguesía, la cual optaba por la libertad y armonía con la naturaleza.

El Romanticismo en la literatura española se origina a causa del rechazo a la tendencia anterior, el Neoclasicismo. Fue a principios del siglo XIX con el regreso de los exiliados cuando las ideas estéticas del Romanticismo se imponen. Sin embargo, en pocos años este fervor se disipa, dando paso a la siguiente corriente literaria. Encontraremos, por tanto, en el postromanticismo (1845 +) autores tan importantes como Rosalía de Castro  o G. Adolfo Bécquer.
Esta nueva corriente literaria se instauró como una nueva forma de ver el mundo. Al contrario que las ideologías anteriores, en esta época predominaría el “yo” frente al conjunto como sociedad. Será, entonces, uno de los rasgos más importantes en la literatura del Romanticismo la presencia del “yo” en la obra, es decir, una narración subjetiva expresada a través de los ojos y pensamientos del autor/protagonista.

En resumen, uno de los rasgos característicos de la literatura de finales del siglo XVIII y principios del XIX será el individualismo, es decir, el escritor romántico será antirracinalista, por lo que predominará la subjetividad y, mayormente, el conflicto interior, los sentimientos y emociones, etc. Por otra parte, el amor será el tema principal de las obras de esta corriente. A diferencia del empleo actual del término “romántico”, el amor que prevalecía en el siglo XVIII-XIX era doble, pasional  o melancólico. Romperá, por lo tanto, todas las convenciones sociales, pues acabará, normalmente, en muertes trágicas como el suicidio. Tenemos el ejemplo de Los amantes de Teruel, los cuales acaban con un final trágico por no poder compartir su amor, ya que Juan Diego Martínez de Marcilla, protagonista varón de la obra, no tiene riquezas para complacer a la familia acomodada de su amada Isabel de Segura.
Otro rasgo principal de las obras literarias de esta corriente será la rebeldía y evasión de la realidad del autor romántico. Para ello, los escritores utilizarán espacios misteriosos y apartados de la cotidianeidad, como podrán ser los cementerios, castillos encantados, selvas frondosas, un mar tormentoso, etc. Además, para una mejor comprensión de la misma, prevalecerán las historias en épocas pasadas, como por ejemplo, la Edad Media, pues estos autores deseaban huir de la realidad presente. Por otra parte, en relación con este rasgo, aparecerá la característica del sueño en la mayoría de sus obras. El sueño será un vínculo conductor entre el mundo real y la fantasía para la evasión del romántico. El sueño se convertirá en un “estado poético”, donde existe cabida el hecho de viajar hacia indescifrables caminos, lugares lúgubres y misteriosos.
Por último, los personajes de estas historias protagonizarán la parte más desolada de la vida como reflejo de su estado de ánimo. Destacarán, entonces, unos personajes solitarios que irán a contracorriente en cuanto a las normas establecidas.


En resumen, el romántico todo lo observa con la imaginación y la fantasía que son las únicas potencias capaces de transmitir lo misterioso, lo sobrenatural.

En contraposición al término original “romántico”, en la actualidad se ha utilizado este concepto para referirse a un significado distinto. Este vocablo ha ido evolucionando a lo largo de la historia hasta convertirse en un uso coloquial en tanto que el amor interesado predominaría la situación. Ya queda atrás ese amor pasional que provocaría el suicidio en el amado o amada; un sentimentalismo y una pasión que haga vibrar el alma. Hoy en día el romanticismo es un mero papel que se realiza en contra de lo tradicional o clásico, un intento por agradar a la otra persona para conseguir una finalidad concreta. Tampoco se observan esos ambientes misteriosos, castillos o colinas lúgubres que acompañaban a la historia con tal de erizarte todo el vello del cuerpo.

¿Dónde ha quedado ese amor fiel y sincero? La honradez junto a unas aventuras que provocaban sensaciones de libertad y armonía con la naturaleza han ido desapareciendo para dar paso a un interés propio y egoísta. Nada tiene que ver con aquel amor del siglo XVIII-XIX, el cual sanaba de la muerte a cualquier amante, con un beso sincero. Ahora damos importancia a una sexualidad que no abrirá las puertas del corazón, por el contrario, lo agrietará hasta su total desaparición. 

Aquí os dejo un link de música de la época del Romanticismo. Una preciosa y famosa canción que todo el mundo conoce pero nadie da título. Ahora podréis situarla en un contexto cultural. Como música y escritora os lo dedico con todo mi corazón; espero que lo disfrutéis como yo lo he hecho. 

Notaréis como vuestro cuerpo baila al son de la música, hallaréis al romántico que vive en vosotros. 

Beethoven "Für Elise" Valentina
Lisitsa Seoul Philharmonic








Beethoven "Moonlight" Sonata op 27 # 2 Mov 1,2 Valentina Lisitsa



Lara Evems

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