martes, 13 de enero de 2015

Solitaria compañía

Disfrutaba de su compañía, aunque para ello tuviera que  abandonar mis principios. Mi familia comenzó a notar mi ausencia, mientras que yo necesitaba todavía más la sensación que ella me producía. Ante mi soledad, siempre recurría en su búsqueda, ayudándome como nadie, cambiándome como persona.
Nadie me entendía. Me cuestionaban los actos que cometía. ¿Y qué? Si lo que importa es madurar; mi realidad era SU realidad; y mi vida se había unido a la suya.

No necesitaba nada más. No pretendía infravalorar a nadie, tampoco opinar sobre las conductas de nadie. Simplemente deseaba que me dejaran con mi mejor amiga.

Al cabo del tiempo acabó convirtiéndose en mi gran amor. No supe ni cómo ocurrió; el tiempo voló ante mis declaraciones. Ella me hacía sentir bien, hasta cierto punto.

Mi familia acabó olvidándome; dejaron de preocuparse por mi existencia.
Tampoco me importaba… Ella era lo que necesitaba, era mi sustento principal.
Pasaron los años. Y observé el cambio. Mi gran amor se convirtió en alguien egoísta y obsesiva. Me perseguía allá donde fuera, sintiéndome realmente perdido y solo entre la multitud. La sociedad no me aceptaba; y mi familia había desaparecido.

Ahora permanezco frío e impasible ante una hoguera que solo alcanza a calentar mis manos. Ni siquiera un abrigo cubre mi piel medio desnuda a causa de los empeños que realizaba para disfrutar de su compañía. No tenía absolutamente nada...


¿Debía pedir ayuda? ¿Mi familia aún estaría esperándome? o en realidad habría sido yo quien los había alejado. 
Mi adicción a las drogas ya había alcanzado  un límite; había llegado a su fin.

Lara Evems

No hay comentarios:

Publicar un comentario