viernes, 23 de enero de 2015

Amada mía

Sola en mi alcoba te amé,
te acicalé como si no hubiera futuro,
creyendo que existía una nueva vida,
que nuestro amor daría fruto.

Pero tú, impasible, me mirabas,
enamorada de la vida,
evolucionando al compás de los tiempos,
cubriéndote y desnudándote al paso mío.

Te quería sola para mí,
suave y delicada entre diversos géneros,
conceptual y sugerente ante tu lectura.
Reflejando sentimientos profundos y miedos,
donando tu compañía hacia generaciones futuras.

Comprendí que eras un amor transitorio.
Disfrutaré de tu compañía hasta mis últimos días,
y rezando en la alcoba donde me acunabas,
pedía que a los nuevos jóvenes guiaras.

Mi amor por ti nunca perecerá,
y el instrumento de composición y deleite,

amada mía, para las generaciones próximas serás.

Lara Evems

No hay comentarios:

Publicar un comentario