sábado, 6 de diciembre de 2014

Su hombre

Ella deseaba encontrarse entre sus brazos. Apoyada en su pecho, el cual calentaba sus mejillas, imaginaba el momento de abalanzarse. Con solo pensar en el acto que sucedería después, Aris jadeaba de emoción con  esos ojos ardientes que tanto la determinaban.

Había imaginado ese momento tantas veces, de todas las maneras posibles, que llegada la ocasión parecíale que ya había sucedido. Esperando impaciente la determinación de aquel hombre que tanto la excitaba, consideró destapar una botella de vino.

Y echando aquel líquido rosado, tan dulce y amargo a la vez, en el interior de una copa, se acercó sensualmente hacia su hombre. Los dos bebieron en silencio, mirándose a los ojos mientras gotas de sudor le resbalaban por el cuello. Ya comenzaba a exteriorizarse esa sensación que se encontraba en el interior de ambos amantes.

Comenzó esa danza erótica que tanto habían esperado.

Alex se relamía  con sólo pensar en la figura que se encontraba bajo su vestimenta. Aris se ruborizaba al comprender los pensamientos internos de su amante. Existía una conexión sexual tan densa que parecía visualizarse en el aire. Esa tensión erótica debía de romperse, y ya sabían cómo.

Ayudando a desnudarse el uno al otro, ambos se sentían como si estuvieran en una nube. Una nube fabulosa y excitante que deseaban no acabar nunca. Un mundo aparte aparecía ante ellos; nuevos sentimientos crecían en el corazón de Aris y Alex. La pasión los superaba, y eso les excitaba aún más.

Besos y caricias en su piel fueron los dominantes esta vez. La lengua de uno rozaba el cuello del otro. Gemidos y exclamaciones sobresalían ante tan alta excitación; aunque una música de fondo conseguía atar los lazos que se unían en aquella habitación.


Y mirándose a los ojos en ese momento tan deseado, descubrieron una sensación que sobresalía  ante aquella pasión interminable: el amor abría las puertas de su corazón.

Lara Evems


Un sueño -
(c) -
DreamerDevil

No hay comentarios:

Publicar un comentario