jueves, 11 de diciembre de 2014

Diario de la Verdad

Supongo que nadie me prestará atención. Supongo que no soy tan importante como para ser el centro de atención en algún momento de mi vida. Pero, ¿esto por qué? No creo que sea tan diferente a los demás. ¿Tan raro es ser sincero? ¿Tan raro es ver que alguien ayuda a los demás sin tener la necesidad de querer algo a cambio? Parece que esto se encuentra en peligro de extinción.
¿Cómo sabemos que los dinosaurios no se extinguieron por ser diferentes a las demás razas existentes en la Tierra, tantos años atrás?
Son reflexiones sin respuesta, son meditaciones expuestas en un lugar oscuro de mi mente. Nunca sabremos cuál será la verdad, ni qué será correcto. Porque estas personas no existen.
Para la sociedad no.
No tenemos la necesidad de ser buenos, ni de ser honestos. No tenemos metas que lograr. Todo podría ser un sueño, y que nuestros sueños sean la realidad.

No quiero que nadie me ayude. En realidad, no creo que lo merezca. Esto ha resultado ser un túnel sin fin, tan oscuro como la misma noche. Esas luces tan hermosas… esas risas, esa ilusión por la vida que antes tanto disfrutaba.
No soy el mismo.

¿Cómo puede cambiar tanto una persona a lo largo de su vida? En mi caso solo han sido siete meses. Siete meses tan importantes, tan decisivos sobre mi futuro.
No, no deseo que nadie me ayude. Todo esto ha acabado.

No quiero ni pastillas, ni médicos, ni falsas promesas... Yo solo quiero VIVIR. Sí, vivir con mayúscula. ¿No sería todo más fácil si nos ayudáramos unos a otros? Tengo que ser siempre la oveja negra. En una sociedad tan degradante, donde lo que realmente es importante acaba siempre torturado y eliminado.

Ya no nace una nueva flor brillante, ni pasea un animal libre por la calle.
No veo más que miseria, más aún la mía. No merezco seguir aquí.
Tanta ayuda que he pedido…

Familia que acaba marchándose, amistades que resultan ser la otra cara de la moneda. ¡Qué dura es la vida!
Una de mis reflexiones durante este tiempo ha sido: ¿Por qué las mejores personas acaban yéndose tan pronto? A lo mejor es porque ya han cumplido su sufrimiento en este, nuestro mundo. ¿Será ese mi caso?

Profesores que ridiculizan, médicos que te exponen sin remordimientos, personas que humillan con tal de sentirse superiores.
¿Cómo puede ser que una persona dé tanto y no reciba nada a cambio? ¿Nada? ¿No se merece ni un poquito de piedad? ¿Aceptación? ¿Felicidad?
¿Es que acaso existen esas palabras?

No, no quiero que me ayuden más. No quiero ser el centro de atención de una sociedad que sólo mira por su interés. No quiero seguir sufriendo de esta manera. No quiero que se aprovechen de mi. No quiero que algunos médicos me miren con cara inexpresiva, y otros con tristeza por una enfermedad que nunca se curará. No quiero que los demás valoren subjetivamente mi manera de actuar.
Lo único que quiero es vivir. Ser libre. Y eso, de la única manera que existe para conseguirlo… es la huida.


Porque no somos tan importantes en realidad. Porque al fin y al cabo, la humanidad acabará extinguiéndose como aquellos dinosaurios que fueron tan distintos al medio que les rodeaba. Porque, en verdad, no existimos: solo estamos ante un sueño que nunca que hará realidad.


Lara Evems


Un sueño -
(c) -
DreamerDevil

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